Antonio Calderón Magdaleno

Jalisciense de nacimiento, chilango por ejercicio, mexicano por puro reto personal, lector por desconfianza a la calle, y escritor – con todo lo anterior- por que tocó. Lector voraz de Jorge Ibargüengoitia, catador de tacos de suadero; admirador de Monsiváis, Fuentes, Garro, García Márquez, Rulfo, Campobello y de Doña Lola Gutiérrez. Coeditor y escritor del libro Hueseros, intolerante a las injusticias, y chillón profesional con la poesía de César Vallejo. Colaborador de revistas nacionales e internacionales de literatura, y en todos aplaudido unánimemente por mi mamá. Estudiante de Derecho que escribe poemitas y crónicas en los espacios en blanco de los Códigos y de la Constitución. Analista en la Secretaría de Gestión Integral del Agua que financia con su sueldo una revista literaria con otro burócrata escritor.

Fiel creyente de que la literatura es un medio de justicia y de memoria; es un mecanismo de derecho y de construcción de ciudadanía, de humanidad. Creyente de que este país necesita de la literatura para recontarse narrativas de paz y de diálogo.