DILE QUE SE AHOGÓ TU HIJO

Antonio Calderón

2/26/20262 min read

Dile que se ahogó tu hijo; que tuvimos que buscarlo río abajo cuando el nivel del agua había regresado a la altura de la banqueta.

No llores Carmen, eso ya lo harás después. Ya le chillaras cuando la tengas en frente; ahí sí, pa´ que veas, chillas y pataleas lo que quieras. Pero ahora escúchame Carmen.

Le vas a decir cómo y dónde lo encontramos; la ropa que llevaba puesta, los zapatos que no le encontramos. Le vas a decir que tú hijo Juan era un buen muchacho, un muchacho trabajador, que acababa de salir de la prepa y que para ayudarte se había metido a trabajar en la ensambladora; que te pasaba un dinerito para el gasto, porque el cabrón de tu marido, del papá, se había largado para la capital; qué nunca tomaba, que quizá, de vez en cuando, cuando las secas eran muchas y los calores fuertes se echaba una cerveza con sus amigos de escuela, que jugaban a las cartas bajo la sombra del árbol, que también se llevó el cauce del agua.

¿Cómo se llama la morrita de aquí de la esquina? La que era enamorada de Juan. Ándale, también cuéntale de ella, de la Jazmín; que el Juan quería salir con ella, que quería hasta casarse e irse pa´l puerto a vivir.

Cuéntales que tú hijo quería mucho a esa muchacha, y que ahora se quedó viuda antes de casarse si quiera. Dile que se ahogó tu hijo. Mañana que venga la alcaldesa le gritas si anda muy soreca, o si se hace pendeja, que para nuestra situación es la misma cosa. Te va a tener que escuchar.

¡Chingada madre Carmen, ya deja de chillar! Aguántate a mañana. La pinche culera te tiene que creer, ¡Chingao! , cállate.

Ya sé que tú hijo era un cabrón que en cuanto salió de la secundaria se dio al vicio; que te volaba de la bolsa el poco dinero del mandado, y tú tan pendeja sabías, pero nunca te atreviste a decirle nada a tu hijito. Hijito bueno para nada. Si yo lo veía, de camino a la farmacia, ahí tendido a la sombra del árbol hasta la madre con la caguama todavía en el regazo, vomitado y meado. Carmen, si el cabrón también era un pinche rata.

No te digo que la señora de aquí junto, la de la tiendita, ya le había dicho a los chamacos de la colonia que tuvieran vigilada la tienda, que porque tu Juanito le agarraba dinerito de la caja y cervezas del refri.

Mira Carmen, tómalo así: más te vale que pintes de santo a tu Juanito con la alcaldesa, porque esas historias enchinan la piel y hasta salen en la tele; además de que queremos que el pinche gobierno ladrón te devuelva algo Carmen, ahora que te quedaste tan solita sin tu único sustento. Tu Juanito tan chambeador y buen muchacho. Que te sirva más ahora que está muerto. Dile que se ahogó tu hijo.