EL MONÓLOGO DEL VIAJERO
Don Pepe
7/28/20263 min read


(El viajero entra a escenario, se sienta en uno de los asientos de plástico y mira al público).
VIAJERO: Soy un viajero. Ese es mi trabajo. Desde el amanecer hasta el anochecer, es mi deber.
Desde las cuatro de la mañana, ya estoy en las combis que van de Tecámac a Indios Verdes. Soy el que disfruta la de la tapicería de cuero sintético que pica ...
El que admira los stickers medio pelados de Garfield y una rana René de peluche que sonríe, aunque todos la ignoran (da la vuelta a su maletín y revela que tiene esas cosas pegadas en este).
(Se levanta, imita estar sostenido de un tubo del metro). Soy experto en empujar a la gente en la Línea 3 ... El que se tira pedos cuando el vagón se detiene a medio túnel (se ríe para sí mismo). El que se para frente a las puertas del metro para sentir que, por un segundo, que alguien me espera en el andén.
(Se levanta y camina de un lado a otro. Me la paso todo el día transbordando entre línea y línea. Escuchando cumbias en cada pecero, buscando dos monedas para pagar el RTP.
La gente me pregunta: “¿Por qué estás todo el día en el transporte?" Y yo respondo con las mentiras de siempre: “Voy al trabajo. Voy a la escuela. Voy a comer. Tengo una cita. Hago un mandado”.
(Abre su maletín, saca objetos al mencionarlos) En mi maletín llevo todo para sonar más convincente: Una libreta, un lápiz, una laptop de oficina, condones… Y la bolsa del mandado.
La verdad... (Se detiene. Sincero). La verdad es que esta es mi vida. Estar sentado, parado, recargado, cabeceando, o de plano ... dormido en algún asiento. (Suspira) Para ser sincero... estoy cansado.
(Pausa y cambia de tema). Un día, en el Trolebús, hice un amigo. De entre todas las caras que veo cada día… una se volvió significativa. Íbamos de Constitución a Santa Marta. Nos sentamos juntos y hablamos.
Primero, se burló de mi maletín. Yo le dije lo ridícula que era su playera de la selección de Alemania. (Sonríe levemente) Pasó tanto tiempo desde que reí… que casi olvido cómo se sentía.
Me preguntó a dónde iba “Voy a comer” le dije. Le mostré un tenedor de plástico en mi maletín... y, por alguna razón, supo que ¡yo mentía! Entonces preguntó: “¿A dónde vas en realidad?” Y por primera vez, confesé: “Mi trabajo es estar todo el día en el transporte público.” Al principio no me creyó. Pero su sonrisa… poco a poco… se apagó. Y entendió que yo decía la verdad.
Me preguntó por mi destino. Y no supe qué decir. (Pausa) Claro, todos vamos a algún lugar… Pero, realmente... ¿Cuál es el destino? (Reflexivo, melancólico) Al final, me invitó a comer con su familia y disfrutar del mundial. Y quise aceptar, de verdad. Pero tenía que estar aquí. Seguir... Sentado, parado, recargado, cabeceando, o de plano dormido en algún asiento. (Se le quiebra la voz). Odio estar aquí. Quisiera comer con una familia. Besar a una pareja. Ver el rostro de mi madre otra vez.
Pero la vida es así. Tengo que comer. Y la forma en que sobrevivo... es andar en transporte. (Con rabia, creciendo en intensidad) ¡A veces quiero gritar cuando estoy atrapado aquí! Cuando la claustrofobia de la gente se vuelve insoportable, cuando el calor te ahoga y los dolores del cuerpo te suplican por una cama. ¡Y la frialdad... de sostener tubos de metal... quisiera manos cálidas… no ésta… soledad con música de cumbia!
(Nostálgico). La última vez que sostuve una mano... Fue cuando era niño. La mano cálida de mi madre, en una esquina. Un poste inclinado. La banqueta agrietada. El semáforo parpadeando en verde. Recuerdo su rostro. El beso en mi frente y sus palabras: "Te amo, hijo. Regresa pronto a casa". (Se queda en silencio unos segundos) Supongo que ese… Ese es mi destino.
Pero al final, me dedico a esto: A ser un viajero. Desde el amanecer… hasta el anochecer. Por combi, metrobús, pecero o metro. Ahí estaré. Sentado, parado, recargado, cabeceando, o de plano dormido en algún asiento. (Mira al público con una esperanza casi extinguida)
Solo esperando… ¡A que el último transporte me deje!… en casa.
Personajes:
El viajero
Oscuro



