ME VAS A ABANDONAR

Al. Ferrieta

2/25/20262 min read

Sé que me vas abandonar, y te lo digo de una vez para que no tengamos malos entendidos.

Me vas a abandonar cuando te des cuenta de lo mucho que me gustan los conciertos, cuando veas que puedo llorar con una canción en vivo, o cuando me enamoro de la banda que le fue a abrir a mi artista favorito.

Me vas a abandonar cuando te percates de que soy un fanático de las artes y la escena teatral, de que cuando voy a ver una obra me pierdo entre las luces y el ruido de los actores, o que cuando estoy frente a una obra que me encanta me brillan los ojos como si hubiera encontrado algo sagrado.

Me vas a abandonar cuando te invite con mi familia en Navidad, cuando la casa huela a comida recalentada desde el 24, cuando mi mamá insista en servirte más aunque digas que ya no puedes, cuando intercambiemos regalos pequeños fingiendo que no sabíamos desde noviembre quien era nuestro “Secret santa” (sobre todo porque sé que no te gusta la Navidad y que eres experta en fingir cuando un regalo no te gusta y sabes perfectamente que nunca lo vas a usar).

Me vas a abandonar cuando notes que hablo demasiado de mis cuentos y mis versos, que puedo pasar horas escribiendo en mi computadora y concluir solo con las tres mejores páginas que he escrito y que cambiarán el mundo de la literatura como lo hizo cien años.

Me vas a abandonar cuando descubras que no sé amar a medias,
 que cuando me quedo, me quedo completo y que desde el momento en el que me dijiste que querías ser más que mi amiga, yo ya te daba la exclusividad del mundo.

Me vas a abandonar cuando el tiempo haya hecho efecto, cuando tengamos arrugas en la cara y canas en el cabello, cuando nos cueste respirar por el frío y tenga que poner el calentador tres niveles más arriba porque siempre nos dolieron las rodillas con el clima fresco.

Me vas a abandonar cuando la vida deje de ser novedad y se vuelva costumbre, cuando nuestra rutina de “buenos días” y “buenas noches” con un beso sea lo más romántico de la galaxia.

¿Entiendes?, por eso tengo miedo. Por eso me da pavor decirte que te amo, por que sé que al final de los tiempos llegará el día en el que uno de los dos no despierte de ese largo sueño y se adelante al paraiso prometido.

Y será en ese punto de la historia, en el que la cama tenga un lado frío, me encuentre con una silla vacía en el comedor y no sé si estoy listo (supongo que nadie lo está), pero si fuera mi caso, ten por seguro que te diré que siempre tuve razón, que me ibas a abandonar.